La Envidia y el Chisme: Cáncer Social en México
Por Armando Sales
En México, la envidia y el chisme se han convertido en una enfermedad colectiva, un cáncer social que corroe la mente y destruye comunidades. No hay talento que no despierte sospecha, ni éxito que no genere veneno. Aquí, muchos prefieren ver caer al capaz antes que aprender de él. La mediocridad se disfraza de crítica, la frustración se maquilla de “opinión”, y el fracaso se justifica señalando a quien sí se atreve.
La envidia no solo es un sentimiento ruin; es un síntoma de una mente enferma. El envidioso no crea, no construye, no mejora: se alimenta de la miseria ajena, porque su propio vacío lo consume. El chismoso, por su parte, es el mensajero de la mediocridad. Vive de lo que no entiende y repite lo que no le consta. Ambos forman un ejército silencioso que, desde redes sociales o pasillos laborales, se dedica a desacreditar al inteligente, al creativo, al libre.
Esa mentalidad nos condena al estancamiento. Mientras países celebran el mérito, en México lo sospechamos. Nos cuesta aplaudir al que brilla porque nos recuerda que pudimos ser más, pero no quisimos. La envidia es la derrota internalizada; el chisme, su propaganda.
Es hora de decirlo sin rodeos: los envidiosos y los chismosos no son víctimas del sistema, son parte del problema. Y mientras sigamos dándoles poder, seguirán apagando la luz de los que sí pueden iluminar.
Fuentes consultadas:
López Austin, A. (2019). La cultura de la desconfianza en México. Fondo de Cultura Económica.
Ramírez, M. (2021). Psicología de la envidia y la comparación social. UNAM.
Vargas Llosa, M. (2018). La civilización del espectáculo. Alfaguara.
