Café, la gran travesía.
Manuel García Estrada
Desde 2017 recorro escuelas llevando información sobre la historia universal del café, la historia del café en México y la historia de las cafeterías en el marco de la campaña «El Café Puede Salvar a México».
De toda la información que comparto y que se basa en investigaciones que originalmente nacieron para el módulo de Historia y Cultura del Café del Diplomado en Artes y Negocios del Café de la Academia de Artes y Ciencias del Café que fundé con Aquiles González Pereyra en 2013 y el cual solo se abre para recibir a no más de 6 estudiantes con proyecto de marca o cafetería reales. Es decir, no se imparte como cultura general, por ello se creó la conferencia que recorre centros educativos.
Un viaje que se convirtió en LA GRAN TRAVESÍA de todo un país.
Europa ya estaba haciendo de su vida cotidiana una cultura del café, el grano robado, comprado u obtenido como regalo para Holanda, Francia, ya hacía de las suyas en las Antillas y en pequeños países enquistados en el gran Brasil, de todos esos plantíos el aromático fue extendiéndose hacia la Capitanía de Centro América administrada por el Virreinato de la Nueva España, asímismo pasó en Cuba y la Española pero no fue sino hasta 1795 que Juan Antonio Gómez de Guevara traería de Cuba a la aduana de Veracruz la primera planta de café que recorrería kilómetros tierra adentro para aposentarse en la Hacienda Guadalupe, un lugar donde básicamente se trabajaba la caña de azúcar y al ser parte del Cantón de Córdoba y ser éste parte de los campos de aclimatación de la Corona se convirtió en la cuna del aromático.
El Virreinato de la Nueva España era la potencia económica del mundo y sus líneas comerciales obligaban no solo a trabajar la tierra de manera eficiente y productiva, por ello en 1802 Córdoba realizó la primera exportación del grano a la España europea (la península ibérica). Con ello el Cantón se convierte en la cuna de la industria del café.
Los valores cordobeses con el café han sido notables desde su llegada, su expansión territorial, su transformación para tener el grano en verde para su tostado, la tostaduría misma, su molienda, su consumo se reducen a: esfuerzo, dedicación, compromiso, trabajo, visión, pasión y amor por la tierra y la cafeína.
La gratitud forma parte de este mosaico de principios y valores que se combinan con el movimiento social para la prosperidad, algo que en aquellos años, a finales del siglo XVII y principios del XIX se entendían como naturales por la tradición católica y aquello de «…ganarás el pan con el sudor de tu frente…» que se escuchaba en las parroquias. El agradecer lo vemos reflejado aún en la devoción de los productores, beneficiadores, tostadores, baristas y señores empresarios de todos los tamaños de la Industria.
El desarrollo del café fue ganando terreno rápidamente y son unos franciscanos quienes lo llevan a Coatepec en 1808, sincronicidad excelsa con la apertura de café La Parroquia en el puerto de Veracruz.
Córdoba fue desarrollándose con el café de manera cultural, social, política y económica. Su fuerza con el grano la ha llevado a la fama nacional de ser considerada una «marca-ciudad» del aromático, por ello, al ser la capital del café por el origen e industrialización requiere de una nueva etapa de apoyo que no debe estar dependiendo del gobierno sino del esfuerzo de todos: autoridades, empresarios, consumidores, medios de comunicación y de todos aquellos que disfrutan del fruto de Dios y la inteligencia.

