Córdoba y la esperanza en Arte Sacro: Paulina Abella

Manuel García Estrada

Durante el siglo XX varios artistas cordobeses retrataron a la Virgen de los Dolores y de la Soledad de María o Virgen de la Soledad de manera excelsa, los últimos que habían logrado un extraordinario trabajo son dos: Rodolfo Cruz Toledano y la también escritora Rosa Galán. Hasta ahora.

Hace unos días en el Museo del Café dos obras de arte sacro han mostrado que el talento para hacer del arte sagrado algo hermoso y superior sigue vigente. Una maravillosa Virgen María Desatanudos y una Virgen de la Soledad generan admiración por su belleza y extraordinaria factura. El trabajo realizado en óleo y de dimensiones de mediano a grande muestran la capacidad superior de las manos que las pintaron: Paulina Abella.

Hoy cuando estamos en pleno auge de la difusión de «Y Dios bendijo el café» de Yolanda Salmerón y Jorge Demeneghi nos encontramos con la obra de Paulina Abella que engarza la cadena de talento de Córdoba.

¿Por qué se debe destacar el trabajo excelente en arte sacro?

Sencillo, las ocurrencias abundantes de pseudo artistas en el país han contaminado también a la plástica cordobesa que de pronto desechó el arte por la artesanía, algo que por completo elimina el trabajo de Abella que deja al descubierto que lo bien hecho siempre provoca en el público emociones de paz, contemplación, amor o hasta fuerza, depende el tema, pero en este caso maravilló  a este crítico que después de convivir con grandes talentos de finales del siglo XX y ver que la técnica y lo delicado del pincel parecían olvidados siguen vigentes.

El único artista convivencente con el concepto de creatividad y belleza desafiante desde hace 30 años es Jaime Sánchez pero fuera de él lo que más abunda es lo mal hecho… hasta ver la obra de Paulina Abella.

Quisiera que en Córdoba abanadonáramos el trabajo barato del pseudo arte contemporáneo que es u na basura y el terrible atentado a la belleza que causa la gráfica pastelera artesanal que carece de valor como belleza que desafía a los públicos por su buena manofactura.

¿Estamos ante la posibilidad de un resurgimiento del Bien, la Verdad y la Belleza en Córdoba?

Pido al Cielo que así sea, nuestras iglesias nuevas que han sufrido el ataque de la arquitectura moderna chafa y de estilo infonavit soviético merece arte de verdad y no impresiones de imágenes hechas en vinil. Las comunidades católicas deberían ser las más exigentes en reemplazar lo chafa de cartelitos impresos de María, la Trinidad, o cualquier Santo, así como desplazar los horribles coros que muchos tienen al estilo carismático, que abusaron del Concilio Vaticano II.

La obra de Paulina Abella, estas Vírgenes de advocación de la Soledad y Desatanudos -ésta última se va a una iglesia en Zacatecas- son mi esperanza en que podamos volver a tener una ciudad que se jacte de inmuebles bellos decorados de manera excelsa.

Manuel García Estrada.

Comunicólogo (por el Tec de Monterrey) y semiólogo (Instituto de Semiología Aplicada); Gestor cultural por Instituto de Estudios 17 (39 años de trayectoria) y Valuador de Arte por Casa Lamm. Esditor de la revista de artes y ciencias El Águila. 

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