Don Besos
Manuel García Estrada
Ah qué bonito es besar a los hombres, que bonito y delicioso es probar esos labios con o sin bigote con esos ojos de deseo que quisieran desnudarte y comprarte mil estrellas. Pero es más delicioso besar sin dar más que ilusiones porque lo que se puede dar es mejor darlo en pasiones o sentimientos con los puercos o los amantes abrasivos, los medianos son muy absurdos y estúpidos, se vienen enseguida y se creen superiores pero al final son lo contrario.
Cuando has tenido el amor verdadero, ese que está condimentado con escupir, compartir penes, culos, experiencias subidas y volátiles, besos, ya ves al resto como aburridos, como lo que son, mediocres. El amor verdadero es la experiencia de la libertad, y eso no es para todos, como la felicidad.
Los que piensan más logran sublimar la pasión a cada cachete que besan o a cada lengua que chupan, no es para todos, la mayoría quiere y aspira a lo mediano, a engañar, a esconder, a no ser.
No creo que el amor, la felicidad y el sexo pleno que libera sea para todos.
Mientras haya cerrazón a las orgías, los tríos, la fuerza de la pasión; mientras haya celos, control y ganas de poseer no hay amor, no hay libertad.
Los libres aman, los que aman cogen en plenitud, los que tienen sexo rico sonríen y son capaces del auto análisis y de la crítica, esos son los pocos, los que aman la música, las artes, las ciencias y el progreso, son los que se rebelan a toda inquisición, los rebeldes, los que no se someten, los que en el antro se besan con quien quieren y cuando llegan a la barra del bar le dicen:
¿ Qué va a tomar Don Besos?
Texto recuperado en 2026, escrito en enero 2019.
