Liberto
Manuel García Estrada
¿En dónde reside el límite denominado correcto? En la razón, el bien, la verdad y la belleza.
Ser, la única manera de entender al mundo y sentirte pleno es en el Ser, sin pensar en estupideces del condicionamiento cultural, religioso, político, social que se impone por modas o idelologías, de hecho el rachazo a muchas ideologías contemporáneas y tradicionales es otra ideología, se persigue por las personas bajo esas ideas tecnificadas que se auto esclavicen.
Te das cuenta de que ya eres libre cuando el Ser no está a debate, dejas de discutírtelo para aceptar finalmente cómo eres y decir «así soy», y ya.
Los liberales odian a los que se entienden sin necesidad de ángulos ideológicos ni absurdas retóricas del Deber Ser. De hecho odian el fundamento profundo espiritual convertido en Fe y detestan que no haya otro dios que el Estado.
El Ser en sí mismo puede ser catalogado como contradictorio por los esquemas condicionados, por eso el que ama libremente no se fija si es a través del sexo, la intelectualidad, las emociones, la danza, la poesía, el café. No hay algoritmo. No hay más que cero sufrimiento. Hay una profunda paz que se emana de una especie de resignación basada en esperanza y entrega total a la Supraconciencia o Dios.
Para la gente común el Ser está deshumanizado porque ha dejado de estar preocupado por lo que a las masas «debe» de preocuparle, la libertad conlleva matar a la compasión por las estructuras absurdas configuradas por milenios por las mentes estrechas que buscan el poder y su posesión como obsesión. El Ser no busca el poder porque él mismo ya es una potencia, es un catalizador de algo superior. Traspasa por las construcciones del «poder» de los medianos y sigue su camino.
Meter, sacar, besar, chupar, lamer, escupir, tirar del pelo, cogerte con uno, dos, tres, orgías, el Ser Es y no se somete a lo que los demás esperan porque sabe que responden a sus lecciones del templo, el palacio o de los verdugos mentales que imponen ideas por querer sobresalir, es decir, porque desean aceptación y reconocimiento, son conciencias pequeñas, cortitas. De hecho la fuerza energética de la Supraconciencia o Dios se deleita cuando alguien se explora y divierte con todas las posibilidades de la vida mientras sea ésta Sagrada y se acompañe del Bien, la Verdad y la Belleza, no debe haber autoengaño. La plenitud jamás se acompaña de excesos porque corre el riesgo de perderse en la nada. Vivir todo es bueno y sano pero mantener el equilibrio y el foco en lo relevante nunca debe de olvidarse, de hecho se debe construir con disciplina.
Cuestionar, dejar la aprensión, olvidar la pasión de la retórica de los demagogos y resentidos sociales, el Ser Es en política y sociedad saliendo del marco de lo aceptado por la masa mediocre e ignorante. De hecho a mayor mediocridad mayor es el odio al libre y al creativo- creador.
Bailar, fumar, nadar, desnudarse en el mar, la alberca, el sauna, drogarse, coger, besar a todos, a muchos, a pocos, no hay cuadratura más que opresión de la ropa y de la estúpida y falsa idea de la monogamia como superioridad de lo más pendejo. La monogamia es relevante cuando se va desarrollando la persona para poder generar un vínculo supremo hasta la muerte y también para generar una descendencia clara y evidente para los que acumulan para heredar, la realidad es que ningún descendiente asegura absolutamente ser un buen eslavón de la cadena. Hay familias que terminan para dejar paso a otros.
El Ser Es y vive latiendo con el universo al ritmo de la energía del planeta y las estrellas, los animales y los bosques.
La libertad solo es para los que traspasan los prejuicios y para los que han hecho valer su Ser.
No hay límites más que acuerdos de convivencia, la permanente búsqueda de romperlos es el oficio de los que rompiendo las cadenas de la esclavitud universal se convierten en ellos mismos. El Ser Es. A este tipo de sujetos se les conoce como los faros del Camino. Iluminan los caminos de otros para llegar a otras dimensiones.
El esclavo muere en la grandeza de la batalla contra las bestias, se auto proclama liberto, pero no lo es. El mediocre es esclavo de todo aquello que no produce entre sus sinapsis y ha dejado el camino del Bien, la Verdad y la Belleza, cree que ser libre es desnudarse y mostrar tristemente su cuerpo anquilosado por el sin valor que él mismo le ha dado.
El esclavo nunca es pleno, nunca hace el Bien, jamás dice la Verdad y muestra el horror como manera de vivir para ofender a la Belleza que considera basura. Por eso Venus los destruye y María los barre.
Ser liberto es difícil, tanto, que debes padecer el martirio de la Realidad y sobrellevarla y en ocasiones someterla. Ser liberto es de pocos. Intentar serlo es de algunos. Quedarse en el autoengaño es de las masas.
Texto rescatado: originalmente escrito en noviembre de 2018.
