Los precios de garantía en el campo solo garantizan pobreza
Dolores Pesa Partida, CdMx
Los “precios de garantía” representan una de las prácticas más claras de corporativismo socialista en la economía agrícola. Lejos de proteger al productor, consolidan el control estatal sobre la producción, distorsionan las señales de mercado y perpetúan la pobreza rural. En lugar de fomentar eficiencia, innovación y competencia, generan dependencia, clientelismo político y despilfarro de recursos fiscales. El reciente caso en Zacatecas ilustra esta trampa con crudeza.
En Zacatecas, productores de frijol protestaron exigiendo que el gobierno comprara su cosecha a precios artificiales. El gobernador David Monreal, ante la escalada, amenazó con suspender las compras. La respuesta de los “frijoleros” revela el problema de fondo: esperan que el Estado actúe como comprador garantizado, financiado con impuestos de todos los contribuyentes, a cambio de lealtad política. Este esquema no es nuevo. Se repite con café, caña, maíz y otros productos. Los productores evitan la competencia real, la búsqueda de mercados y la mejora de productividad. Prefieren la “comodidad” de un precio fijo impuesto por decreto, aunque eso signifique transferir recursos de sectores productivos a ineficientes. Es cinismo disfrazado de justicia social.
Desde la perspectiva liberal, esta intervención es inherentemente corporativista. Friedrich Hayek advirtió en Camino de servidumbre que el control de precios y la planificación centralizada destruyen el orden espontáneo del mercado. Los precios libres transmiten información dispersa sobre escasez, preferencias y costos. Fijarlos artificialmente genera desequilibrios, excedentes o faltantes, y concentra poder en el Estado, camino hacia la servidumbre. Los precios de garantía hacen exactamente eso: desconectan al productor de la realidad del mercado y lo atan al presupuesto público y al capricho político.
Agustín Laje, en sus análisis sobre el progresismo y el estatismo latinoamericano, denuncia cómo estas políticas populistas disfrazan de “ayuda” lo que es control y clientelismo. El Estado no empodera al campo; lo convierte en rehén electoral. Los subsidios y garantías no resuelven la baja productividad, sino que la financian indefinidamente, desincentivando la modernización tecnológica, la asociación y la exportación competitiva.
Axel Kaiser, en obras como La tiranía de la igualdad, critica el intervencionismo que promete equidad pero genera estancamiento. En agricultura, los precios de garantía benefician a pequeños productores poco eficientes a costa de los contribuyentes y de productores más competitivos. El resultado es previsible: menor innovación, dependencia crónica y pobreza estructural. Países que liberalizaron su campo (como Nueva Zelanda o partes de Chile) mostraron aumentos de productividad; los que optaron por corporativismo estatista, no.
Evidencia empírica respalda esta crítica. Programas como el de Precios de Garantía en México destinan miles de millones de pesos para comprar por encima del mercado, generando distorsiones y sobrecostos sin mejorar rendimientos estructurales. Los pequeños productores siguen con bajos rendimientos por hectárea, mientras el país importa gran parte de lo que consume. En lugar de resolver “fallas de mercado”, crean fallas de gobierno: ineficiencia, corrupción en acopios y chantaje político.
La quinta fuente clave es Thomas Sowell, quien en Basic Economics explica que los controles de precios siempre generan escasez o excedentes y favorecen a grupos organizados (corporativismo) en detrimento de la sociedad en general. Los productores agrícolas mexicanos organizados en protestas obtienen atención, pero el costo lo pagan los contribuyentes y los consumidores.
En síntesis, los precios de garantía no garantizan prosperidad, sino dependencia, ineficiencia y pobreza. Promueven una mentalidad rentista donde el Estado sustituye al mercado, el político al empresario y el subsidio a la productividad. La verdadera solución radica en liberalizar el campo: eliminar barreras, fomentar propiedad clara, inversión privada, tecnología y apertura comercial. Solo así los productores dejarán de ser mendigos del presupuesto para convertirse en emprendedores del mercado. El corporativismo socialista solo garantiza más protestas, represión y estancamiento en Zacatecas.
Fuentes bibliográficas:
- Hayek, F. A. (1944). Camino de servidumbre.
- Laje, A. (obras sobre estatismo y populismo latinoamericano).
- Kaiser, A. La tiranía de la igualdad y ensayos liberales.
- Sowell, T. (2007). Basic Economics. Basic Books.
- Estudios del Senado de México y SADER sobre impactos de Precios de Garantía (2019-2024).
